
Antes de comenzar la Expo ya nos fueron dando a conocer el diseño de estos autobuses, que llamaban la atención cada vez que se veían. Durante la muestra, llegaban constantemente al recinto y solo había quejas en las horas punta, algo habitual cuando miles de personas quieren acudir a la vez a un recinto limitado pero que no quita ningún mérito a la frecuencia de paso y la distribución de las líneas. Lo que si que se podría haber mejorado habría sido el hecho de que todos los expobuses debían de haber pasado por cada una de las entradas al recinto y más aún teniendo en cuenta la lejanía entre todas ellas.
Hoy en día, ya finalizada la exposición internacional, se sigue viendo por las calles de Zaragoza uno de estos números: el Expo 8. He de suponer que al pasar por la zona céntrica de Zaragoza, facilita a los trabajadores la llegada al recinto así como da la posibilidad, a los habitantes del centro de Zaragoza, de aproximarse al barrio del Actur con otro autobús.
Además de haber mantenido una de estas líneas, todos los autobuses que fueron empleados en estos 3 meses se han convertido en lineas urbanas habituales, lo que ha disminuido, aunque sea mínimamente, la frecuencia de llegada de éstos así como ha proporcionado mejoras en el servicio de transporte por la comodidad de los asientos, las rampas de acceso al vehículo o más espacio para la ubicación de carritos y sillas de ruedas.
Está claro que no solo nos quedamos con las infraestructuras, las zonas verdes o los puentes que acortan las distancias entre barrios, sino también con una mejora del día a día que hace los trayectos de autobús un poco más llevaderos.
